Como olas, las continuas brisas enderezaban el espíritu cuestionario de Seyss. Escrutó de manera vaga el espacio entre dos grandes secuoyas raramente localizadas en aquel valle. Las sombras se iban entrelazando en el horizonte creando una red umbría que acababa por desaparecer en un punto donde se anunciaba el final de la frondosidad. Las palabras caían asimiladas una tras otra a la mente del bastardo. A falta de esclarecer cualquier pregunta, bueno era crearle nuevas incógnitas. Sin embargo aquellas incógnitas podían especificar la zona de búsqueda para resolver su problema que, ahora, era rompecabezas. Se encontraban caminando en paralelo, no se miraban, hasta que Seyss giró la cabeza en busca de la del Shinobi.
- Madester, Aiko, Hatakes... - Enumeró en su mente dejando escapar un hilo de voz.- ¿Mi nombre? - Parecía haber vuelto a la realidad, aquellas abstracciones eran comunes en el chico quien a riesgo de ser antisocial se pasó su vida en su mente, intentando despedazarla y volverla a montar a su gusto. Tanto tiempo sin hablar le hizo tener conversaciones con el mismo, el preguntaba, el respondía, el ideaba, el obedecía. Y así en las conversaciones, hablar con Erich, era como hablar con dos personas, menos por que solo se escucha a una. - ¿Y qué dice ese diario?¿Podría leerlo? - Aquella pregunta dejó al bastardo algo preocupado, la intención no era mala, el lo sabía, pero no el Hatake quien podría pensar que la privacidad de su hermana no le incumbía de ningún modo. - Perdona el atrevimiento... - Pudo susurrar el chico ciertamente arrepentido.
Mientras esperaba una respuesta el Hyuuga echó mano a los bolsillos entre los pliegues. No tardó más de unos pasos sacar lo que parecía un papel, grueso y amarillento, donde quedaba escrito algo, de difícil compresión dado el deterioro por el tiempo. Extendió la mano hacia su lado derecho donde se encontraba el Hatake para dejarle aquel trozo de papel.
- Es la tarjeta que dejaron conmigo a la hora de abandonarme en el orfanato. - Explicó débilmente decaído. - ¿Lograrías apreciar la letra? Si figuraba en el diario de tu hermana... Quizás tuviera más lazos con ella o con su familia, es decir, contigo. - Sentenció.
'' Erich Seyss, 2 meses. Por favor, cuiden de él como yo lo haría... Si pudiera.'' Aunque algo emborronadas, las palabras se podían diferenciar.