-El frio siempre puede resultar ser agradable, al calor del amor- respondió Jikari al escuchar las pocas palabras de su compañera. Una mujer de pocas palabras que parecía estar maravillada con el frio debido a su clan. Era la primera vez que escuchaba de una persona con esa cualidad corriendo por sus venas, sin duda le resultaría un tanto entretenido que mostrara sus habilidades, después de todo si esperaba cobrar fama como mercenario quizás vendría bien saber un poco mas sobre los demás clanes del mundo ninja.
La presentación termino con la del otro individuo que parecía ser igualmente alguien de pocas palabras. Las siguientes horas tras el descanso las dedicaron a atravesar el camino a una gran velocidad, aunque igualmente cuidando sus pasos para no dejar demasiadas huellas marcadas, para de ese modo evitar que alguien los siguiera. Afortunadamente para ellos y la aldea contaban un con miembro del clan Hyuga de gran nivel asi que en parte fue sencillo evitar el dejar pistas.
Sus pasos no tardaron en llevarlos hasta tierras mas frias, ya con un compañero menos, lo que habia resultado bien para el codicioso rubio pues pudo quedarse con la ropa térmica de su compañero. –Yo no tengo frio, pero igualmente me cubriré porque me gusta esta ropa- una excusa, la verdad era que de las cosas que no le gustaban de entrar y salir del país del cielo era precisamente la baja temperatura que reinaba en el lugar.
Hasta ese momento el Jounin se habia evitado la molestia de decirles su procedencia, pero al escuchar las palabras del líder del grupo supuso que no tenia mas caso. Por un breve instante sopeso la posibilidad de mentir, pero entonces recordó al gigante que lo habia recibido, su amenaza de interrogarlo cada tanto… -Naci en la capital del país del Agua, pero termine mi crianza en el país del Cielo.- revelo al cabo de unos segundos, sus ojos estaban fijos en un sapo que descansaba en una gran rama… -¡Espera un momento!- grito poniéndose de pie, emocionado, como si acabara de hacer un gran descubrimiento. -¡Ese sapo tiene 2 cabezas!- dijo subiendo por el tronco.
Aparentemente el encontrar un sapo de características curiosas era mas relevante que darle a conocer a sus compañeros que el sitio donde intentaban infiltrarse era muy conocido para él. Como un niño de apenas 5 años, termino por bajar el árbol completamente decepcionado, todo habia sido una ilusión óptica, el animalejo era completamente normal.
El resto del viaje transcurrió con normalidad, aunque con algunas miradas discretas de Jikari hacia su compañera, intentando ponerse detrás de ella en cada oportunidad para verla tranquilamente o tratar de acomodarse en un lugar elevado para dormir y observarla a la distancia. Tiempo después, llegaron hasta su destino. –No creo que haga falta que me disfrace- se excuso el Jounin, mientras se quitaba la bandana de la aldea y la guardaba entre sus ropas. –Nunca creerían que yo me he unido a una aldea- añadió guiñándole un ojo a la oji-azul.
El dinero no lo es todo, pero... ¿quién quiere todo?